La decisión del gobierno de México de concentrar las operaciones de carga aérea en el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) continúa generando tensiones en el entorno logístico y comercial, especialmente tras la reciente solicitud formal de Estados Unidos para revertir esta medida. La exigencia, realizada a través de canales diplomáticos y comerciales, evidencia el impacto que este cambio ha tenido en la dinámica operativa del comercio bilateral y en la competitividad de la región.
Desde que entró en vigor el decreto que prohibió los vuelos de carga en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), las aerolíneas especializadas han enfrentado retos significativos en términos de conectividad, infraestructura complementaria y costos logísticos. Si bien el AIFA ofrece una terminal de carga moderna y con capacidad operativa, su ubicación y la falta de sinergia inmediata con centros de distribución establecidos han complicado la eficiencia en la última milla y aumentado los tiempos de tránsito, especialmente en las rutas de exportación con destino a Estados Unidos.
La preocupación del gobierno estadounidense se centra en que esta centralización afecta la agilidad del comercio exterior, en un contexto donde la cadena de suministro norteamericana está siendo reconfigurada por el nearshoring y la relocalización de manufactura en México. Al limitar las opciones operativas y provocar cuellos de botella logísticos, la obligatoriedad del AIFA como único punto para carga aérea podría traducirse en sobrecostos, retrasos y pérdida de competitividad frente a otros hubs regionales como Miami, Houston o Panamá.
Desde el punto de vista regulatorio, esta petición de Estados Unidos podría escalar a los mecanismos de solución de controversias contemplados en el T-MEC, dado que podría interpretarse como una medida que restringe el comercio o que impone condiciones operativas que afectan de forma desproporcionada a operadores extranjeros. Aunque hasta ahora se mantiene en el ámbito del diálogo bilateral, este tipo de tensiones podrían tener implicaciones más amplias si no se encuentra un punto de equilibrio entre la soberanía logística de México y los intereses comerciales binacionales.
Para el sector logístico mexicano, la situación representa una oportunidad para revisar a fondo la estrategia de desarrollo aeroportuario y su alineación con las verdaderas necesidades del comercio internacional. Es fundamental garantizar que las decisiones en materia de infraestructura se basen en criterios técnicos, operativos y económicos, y no únicamente en consideraciones administrativas o políticas. La conectividad, el acceso terrestre eficiente, los servicios aduanales integrados y la disponibilidad de operadores logísticos son aspectos esenciales que deben acompañar cualquier reconfiguración del mapa aeroportuario.
En un entorno global donde la resiliencia logística se ha vuelto crítica, México no puede permitirse perder su ventaja geográfica ni su rol como puente estratégico entre América del Norte y América Latina. Atender las preocupaciones de sus principales socios comerciales no significa ceder soberanía, sino entender que la competitividad se construye con diálogo, coordinación y decisiones fundamentadas. En este sentido, revisar la obligatoriedad del uso exclusivo del AIFA para carga no debería percibirse como una marcha atrás, sino como un ajuste estratégico para fortalecer la posición del país en el comercio global.
Copyright © 2025
EZ SOUTHERN TRUCKING AND LOGISTICS
Todos los Derechos Reservados